Si hay un punto que chirría en el ecosistema del iPhone/iPad/iPod touch es el proceso de aprobación de aplicaciones en la tienda App Store.
Chirría porque Apple no ha conseguido todavía pulir los fallos del sistema de revisión y aprobación. Hay que reconocer que este trabajo de afinación está siendo constante porque cada cierto tiempo van apareciendo mejoras y aclaraciones, aunque queda un trecho para ser perfecto.
Que Apple seleccione qué aplicaciones pueden llegar a distribuirse a través de la App Store no es malo de por sí. En realidad tiene muchas ventajas para los usuarios, pues garantizaría que aplicaciones que funcionan mal o que puedan causar daños a nuestro sistema no se llegan a distribuir. Pero un gran poder conlleva una gran responsabilidad y no siempre ha sido bien ejercido.
Al principio no estaban claros los criterios, incluso en algunos aspectos aparentemente objetivos y había toda clase de especulaciones acerca de los motivos "secretos" de la compañía para aprobar o denegar algunas aplicaciones.
Lo cierto es que tampoco eran tantas, ni los motivos especialmente oscuros. A veces, un desarrollador expresaba su indignación por el rechazo de una aplicación, para descubrir a los pocos días que se trataba de una razón puramente técnica.
Hace unos días, la retirada de un plumazo de unas 5000 aplicaciones por contenido sexual ha reactivado la cuestión acerca de hasta dónde puede Apple decidir lo que podemos ver y lo que no. Claro que, en este caso, también parece que algunos desarrolladores simplemente estaban haciendo una especie de "spam" de aplicaciones.
Sin embargo, parece que la compañía ha decidido crear una categoría de aplicaciones para adultos. De momento, los desarrolladores pueden proponerla para sus aplicaciones, aunque aún no funciona para los usuarios. Se supone que con las herramientas de control parental y esta clasificación se podrá evitar tener acceso a este tipo de contenido si así se desea. Es decir, la decisión quedaría en manos de los usuarios, y no de Apple.
Hay dos tipos principales de filtros que deben superar las aplicaciones para ser aprobadas:
Por una parte estarían las condiciones técnicas, como no utilizar interfaces de programación no documentadas oficialmente. Estas condiciones están explicadas en el acuerdo que se firma para acceder al kit de desarrollo del iPhone. Además, el programa ha de funcionar correctamente, en el sentido de que no tiene errores de funcionamiento, que no se cierra sin motivo y que no bloquea el dispositivo.
Lo bueno es que habitualmente son poco discutibles. Simplemente, son las que son y es relativamente fácil comprobar si una aplicación las cumple o no.
Por otra parte hay una serie de condiciones sobre el contenido de las aplicaciones, que son las que están resultando problemáticas, ya que los criterios de aprobación o denegación son mucho menos claros. Así, por ejemplo, no se sabe si Apple está bloqueando, o no, la publicación de aplicaciones que traten de sustituir a alguno de las cuatro principales: cliente de correo, navegador, reproductor de música y teléfono.
Y luego están las aplicaciones con contenido violento o sexual, lo que en Estados Unidos suelen llamar "explícito". Aquí la subjetividad es muy grande. ¿En qué punto un videojuego pasa de ser aceptable para todos los públicos para tener un nivel de violencia que impida su publicación? ¿O cuándo una fotografía de una chica en bikini deja de ser moda para ser erotismo?
En ese sentido la noticia de que se cree una categoría específica para este contenido es una señal de que Apple habría optado por una solución bastante aceptable, quizá la mejor: dejar que los usuarios y usuarias elijan qué tipo o nivel de contenido "explícito" están dispuestos o dispuestas a aceptar.
En resumen, sería muy positivo que se confirme que Apple limita la aprobación o denegación de las aplicaciones de la App Store a cuestiones puramente técnicas y fácilmente observables, mientras que deja a criterio de los usuarios las cuestiones subjetivas del contenido.
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