03/02/2010

Reacciones al iPad

Como es evidente, el tema iPad me interesa y me llaman la atención las reacciones que está suscitando. No ha dejado a nadie indiferente y hasta los que les importa un comino todo lo que venga de Apple porque es para megapijos de la muerte sin cerebro que sólo compran la marca porque está de moda, procuran hacer bien audible y visible su desprecio por el nuevo dispositivo (aunque no lo hayan visto en foto).

En mi opinión, esto significa que Apple ha acertado de lleno, tanto por el posible éxito del producto como de su oportunidad comercial y tecnológica: es el momento adecuado para lanzarlo.

Por supuesto: hay reacciones de rechazo total:
Forget the functionality and the fact that it doesn’t have a USB or webcam it’s just the wrong shape. No consumer device can withstand ergonomic failure. It's just too awkward to use, hold and store. (Donald Clark, en iPAD: ergonomic disaster – end of story)
Aparte de la funcionalidad y el hecho de que no tiene USB o webcam es que tiene justamente la forma equivocada. Ningún dispositvo de consumo puede sobrevivir al fracaso ergonómico. Es demasiado incómoda de usar, sostener y almacenar.
Sin embargo, me ha llamado la atención la entrada de "El Caparazón" sobre iPad, iProp, élites y web generativa

Existe una contradicción más: ¿Es ahora el iPad un “Gamechanger” para las masas, para las industrias del contenido?  Parece que ese “piensa distinto” significa ahora algo mucho menos cool que antaño: masas no expertas que disfrutan en versiones premium de algo que para las élites de expertos (o personas “digitalmente maduras”) es abierto y/o gratuito.
(Sí, yo tampoco estoy muy seguro de entender lo que pone, pero la expresión "digitalmente maduras" me  deja los pelos como escarpias, y me gustaría comentarlo dentro de un rato).

Después de leer el artículo me he quedado con la impresión de que la opinión de la autora sobre el iPad es algo así como "me encanta, pero no debería". No debería, porque viene de Apple y ya sabemos que con la manzana, viene la serpiente.

iPad y libertad

Incluso no puedo dejar de pensar que a muchos de los teóricos de la llamada web social y colaborativa les ha cogido con el pie cambiando que una empresa vaya a poner en el mercado un dispositivo que puede (potencialmente) facilitar de manera efectiva la participación de la gente normal en esa misma web social sobre la que tanto hablan.

La mayor alarma, por lo visto, es que la gente acceda al contenido a través de las tiendas electrónicas controladas por Apple. Se ve que la facilidad de uso es el truco definitivo para dominar a los consumidores y atarlos en las tinieblas. No dudo de que sea una alarma justificada.

Sin embargo, no creo que el problema sea que Apple haya creado el concepto iPad. El problema yo lo veo en quienes no lo han hecho antes. ¿Suena raro? Un poco. Me explico:

Pienso que los movimientos del software o el contenido libre se han preocupado más de la libertad como concepto abstracto que del ejercicio práctico de esa libertad.

La cuestión clave es que está muy bien la idea de los contenidos libres, pero está aún mejor la idea de facilitar el acceso de cualquiera a esos contenidos libres. No creo que el iPad se cierre sólo a contenidos comerciales (y qué si lo hace, dicen que cualquiera puede hacer un tablet y enchufarle un sistema operativo), pero tampoco veo que vaya a suponer ninguna limitación para acceder a fuentes alternativas. Además, parece que también llegará a ser una plataforma de creación gracias a las aplicaciones.

El software libre ofrece un ejemplo bastante gráfico: el código fuente de un  programa, para un analfabeto en el lenguaje de programación es tan cerrado como si fuese el ejecutable y encima no sabe compilarlo. Solución: busca un experto que lo haga por ti (no pagues por el software, paga por el servicio).

Con esto no quiero criticar la idea del software libre en sí mismo, sino la idea de que es accesible a cualquiera.

Me recuerda al chiste del matemático que presencia el inicio de un incendio (necesito un programa de ordenador) y que al ver un extintor (el programa) en la habitación donde están las llamas, decide que el problema tiene solución y se va (tú bájate el tarball y luego haz un compile-male-make install y ya está, que hay muchos how-to en Internet).

En cuanto a los contenidos, pasa algo parecido, aunque quizá más sutil. Hay formatos difíciles de usar, y sobre todo, hay muchas herramientas potentísimas, pero complejas y, vaya, al final el acceso al conocimiento acaba pasando por un experto o un ser humano "digitalmente maduro", ya que el inmaduro abandona frustrado ante la complejidad del trabajo.

Digitalmente maduro

Por lo visto hay hordas de humanos que no son digitalmente maduros y se niegan por sistema a saber lo que es un torrent, a entender el formato wikimedia,  a abrir los puertos de su router para descargarse películas o música, o a instalar Debian en un ordenador que hayan construido por sí mismos. Pobrecitos ellos.

Vale. Exagero.

Pero la idea es que tengo la impresión de que la presentación del iPad ha molestado a algunos expertos que ven la posibilidad de que los digitalmente inmaduros puedan moverse con soltura por el mundo digital sin necesidad de su ayuda y su guía.

Los que no movieron ficha

Lo cierto es que tenemos una industria que no ha movido ninguna ficha interesante hasta que lo ha hecho Apple. Y eso tampoco es bueno. Aquí nadie más asume riesgos.

  • "Es que el tablet ya estaba inventado": sí, el tablet de dos kilos, modelo "portátil contorsionista" en el que la pantalla gira como la cabeza de la niña de "El Exorcista".
  • "Es que el slatePC es un ordenador completo": sí, con Windows 7 metido a presión en una máquina mediocre (es como coger un Ferrari y ponerle el motor de un Opel Corsa, los asientos serán superlujosos y el equipo de sonido, cojonudo, pero andar, lo que se dice andar, el coche no anda).
  • "Es que el netbook es mejor": sí, un portátil "minimizado", con un hardware mediocre y un sistema operativo pensado para pantallas de 15 pulgadas en adelante.
  • "Es que el iPad tiene una mierda de prestaciones", claro, como que tampoco es un ordenador convencional ni, sobre todo, pretende serlo.

Pienso que el problema de base es que no hay actualmente ningún fabricante, salvo Apple, que haya decidido desarrollar su propio sistema operativo y productos basados en él. Lo más arriesgado que han hecho algunos es adoptar alguna distribución de Linux, o esperar a ver qué hace Google.

Por lo visto hay algún tablet basado en Android, lo cual no parece buena idea porque es un sistema operativo para móviles. Y algún vídeo conceptual sobre un tablet con Chromium, la versión abierta del Chrome OS.

Y aquí viene bien repetir la cita de Alan Kay, tan recordada estos días:
People who are really serious about software should make their own hardware.
Quien vaya realmente en serio con el software, debería hacer su propio hardware 
Y qué dicen los digitalmente inmaduro

Apple has gotten people excited about computing. But this time, it’s not nerds or geeks and certainly not IT industry analysts. It’s everyone else. (Rob Foster, On iPads, Grandmas and Gamechanging)
Apple tiene a todo el mundo excitado acerca de la informática. Pero esta vez, no son nerds o geeks, y ciertamente no los analistas de la industria. Es el resto del mundo.
Pues básicamente, dicen que están considerando hacerse con uno.

Es decir: justamente los sectores demográficos que uno nunca espera interesados en un ordenador son los que están mostrando mayor interés: abuelos y abuelas, los que intentan conectar el USB en las ranuras de ventilación, los que guardan sus archivos en el escritorio y no cierran las aplicaciones, los que quitan los pendrive sin desmontarlos y los tecnófobos de todas las edades.

Todo ese montón de gente parece haber entendido un mensaje alto y claro: "con este aparato hasta yo voy a poder hacer todas esas cosas estupendas que dicen de Internet".

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada